Pues pocas noticias nuevas, Mikina, y bien que lo siento. Yo sigo yendo cuando puedo de la que salgo de trabajar, pero el problema es que creo que el lugar habitual de ella y sus compañeros no es ese porque a esas horas nunca están por ahí...y mira que les llamo. Así que les dejo comida, pero claro, así poco voy a arreglar si no me ve

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A ver si puedo ir a la hora que pasa la señora que la conoce, que a esa hora están allí como clavos.
Por cierto, el otro día estaba allí un gato grandón con una cara de persa precioso, ese sí que se dejaba tocar bastante bien. Me dijo la señora que ya llevaba tiempo en la calle, pero que no era un habitual como la siamesa. Es realmente precioso, a ver si le hago fotos decentes y alguien se anima a acogerlo, creo que éste si lo localizamos es fácil de coger.